Anecdotas, publicaciones y analisis de publicaciones, hechas por otros autores y por Fernando Bellizia
martes, 13 de septiembre de 2011
viernes, 2 de septiembre de 2011
¡Muerto el perro, se acabó la malderrabia!
JOSÉ MAYORA | EL UNIVERSAL
viernes 2 de septiembre de 2011 10:03 AM
Esta coloquial expresión, utilizada ya en un pasado artículo, habla de problemas que se corrigen al eliminar su probable causa. Tal expresión alude a la resolución puntual de situaciones conflictivas. En verdad, cuando muere un perro que padece de malderrabia esta endemia no desaparece.
La frase viene a colación pues he observado con gran preocupación que a medida que se evidencia un debilitamiento sostenido tanto en el proyecto revolucionario como en su liderazgo, se generaliza la idea que con ganar las elecciones, es decir salir de Chávez, hemos resuelto los problemas del país. ¡Nada más alejado de la realidad!
¿En qué país estamos viviendo? Repasemos algunas evidencias lacerantes: un sastre es asesinado por no arreglar bien un pantalón; la AN se dedica a debatir los temas que le producen urticaria al proceso y no los que son relevantes para el país; una enfermedad sin parte médico profesional se transforma en el eje decisorio de un partido y de un país; un gobierno que deja pudrir 180 millones de kilos de comida; una sociedad que asiste pasivamente al velorio de su propio destino; un régimen que pretende construir una sociedad excluyente y depauperada.
La muestra anterior ofrece una clara lectura: deterioro espiritual y moral; degradación de la función política; uso inescrupuloso del poder; ejercicio indolente de las responsabilidades públicas; devaluación paralela del signo monetario y de la vida; uso discrecional de los recursos públicos; manipulación grotesca de los sentimientos populares.
Estos asombrosos sucesos esconden una realidad que a veces no queremos aceptar. La alta conflictividad es el mejor indicador que tienen los conductores del proceso de que la refundación del país va por buen camino, a juzgar por la conducta contestaría de la sociedad organizada y de sus individualidades.
Sin embargo, el proceso de refundación parece estar inconcluso pues se insiste en profundizar la revolución: ¿en qué consiste esta profundización? El punto de partida de la revolución bolivariana es que los problemas del país obedecen al inadecuado modelo de organización social capitalista, causante del problema carcelario, de la crisis eléctrica, de la inseguridad ciudadana, de la escasez intermitente, de allí que el nuevo modelo de organización supone debilitar, cuando no destruir, empresas, organizaciones de la sociedad civil, credos religiosos, valores de una cultura democrática así como la historia que justifica y soporta al presente, haciendo depender a la sociedad entera del Estado.
No debe sorprender pues la gran cantidad de planes que el Gobierno instrumenta para dar la sensación que se están atendiendo los asuntos públicos. En el fondo, y en eso creen a ciegas, estos problemas se resolverán cuando el "Estado socialista" esté consagrado en las leyes revolucionarias que harán operativa la sociedad socialista y que ya no tendrán contención pues los que tal cosas podrían hacer ya no deberán existir. En ese momento todos marcharemos en un solo sentido guiado por la legislación socialista.
Aquellos que invocan la reconciliación, el diálogo y la rectificación olvidan que por definición este régimen no puede dialogar fuera de su proyecto y menos rectificar cuando adelantan la construcción de la sociedad socialista.
La malderrabia está enquistada y su erradicación llevará muchos años de trabajo unitario y muchos sacrificios colectivos, por eso, ¡no basta con ganar las elecciones!
La frase viene a colación pues he observado con gran preocupación que a medida que se evidencia un debilitamiento sostenido tanto en el proyecto revolucionario como en su liderazgo, se generaliza la idea que con ganar las elecciones, es decir salir de Chávez, hemos resuelto los problemas del país. ¡Nada más alejado de la realidad!
¿En qué país estamos viviendo? Repasemos algunas evidencias lacerantes: un sastre es asesinado por no arreglar bien un pantalón; la AN se dedica a debatir los temas que le producen urticaria al proceso y no los que son relevantes para el país; una enfermedad sin parte médico profesional se transforma en el eje decisorio de un partido y de un país; un gobierno que deja pudrir 180 millones de kilos de comida; una sociedad que asiste pasivamente al velorio de su propio destino; un régimen que pretende construir una sociedad excluyente y depauperada.
La muestra anterior ofrece una clara lectura: deterioro espiritual y moral; degradación de la función política; uso inescrupuloso del poder; ejercicio indolente de las responsabilidades públicas; devaluación paralela del signo monetario y de la vida; uso discrecional de los recursos públicos; manipulación grotesca de los sentimientos populares.
Estos asombrosos sucesos esconden una realidad que a veces no queremos aceptar. La alta conflictividad es el mejor indicador que tienen los conductores del proceso de que la refundación del país va por buen camino, a juzgar por la conducta contestaría de la sociedad organizada y de sus individualidades.
Sin embargo, el proceso de refundación parece estar inconcluso pues se insiste en profundizar la revolución: ¿en qué consiste esta profundización? El punto de partida de la revolución bolivariana es que los problemas del país obedecen al inadecuado modelo de organización social capitalista, causante del problema carcelario, de la crisis eléctrica, de la inseguridad ciudadana, de la escasez intermitente, de allí que el nuevo modelo de organización supone debilitar, cuando no destruir, empresas, organizaciones de la sociedad civil, credos religiosos, valores de una cultura democrática así como la historia que justifica y soporta al presente, haciendo depender a la sociedad entera del Estado.
No debe sorprender pues la gran cantidad de planes que el Gobierno instrumenta para dar la sensación que se están atendiendo los asuntos públicos. En el fondo, y en eso creen a ciegas, estos problemas se resolverán cuando el "Estado socialista" esté consagrado en las leyes revolucionarias que harán operativa la sociedad socialista y que ya no tendrán contención pues los que tal cosas podrían hacer ya no deberán existir. En ese momento todos marcharemos en un solo sentido guiado por la legislación socialista.
Aquellos que invocan la reconciliación, el diálogo y la rectificación olvidan que por definición este régimen no puede dialogar fuera de su proyecto y menos rectificar cuando adelantan la construcción de la sociedad socialista.
La malderrabia está enquistada y su erradicación llevará muchos años de trabajo unitario y muchos sacrificios colectivos, por eso, ¡no basta con ganar las elecciones!
Yo condené a muerte a Franklin Brito
AGUSTÍN BLANCO MUÑOZ | EL UNIVERSAL
viernes 2 de septiembre de 2011 09:50 AM
En toda revolución el desacato a las disposiciones se paga hasta con la vida.
Franklin Brito levanta el primer expediente contra el socialismo del siglo XXI autoproclamado como fórmula para la salvación-superación de las grandes miserias que carcomen esta sociedad.
Y supuso que su alerta sería acatada y respaldada por el grueso de una población amante de una democracia comprometida con el bien social.
Pero nada de esto ocurrió. Prevaleció la decisión gubernamental de liquidar a quien se atrevió a enfrentar abierta y públicamente al régimen.
Al ser secuestrado en el Hospital Militar FB estaba condenado a muerte. Se sabía que no detendría su profunda denuncia contra un sometimiento que ahora se tildaba de socialismo liberador.
Una pelea que no podía dar en forma individual. Pero todos nos limitamos a observar su lucha denodada y valiente.
Por ello a la hora de sacar las cuentas sobre la acción que emprendió es inevitable admitir que hace un año lo matamos y todavía no tenemos conciencia de nuestra condición de culpables, miedosos, cómplices, cobardes y delincuentes.
Con nuestra actitud de simples observadores, pasamos a avalar la decisión del régimen-oposiciones de liquidar a FB.
Preferimos asumir la actitud del conforme y agradecido por las propias miserias que se le imponen, en medio de una sociedad tomada por los valores e ideales de los invasores.
Nuestras raíces milenarias de la solidaridad y el acercamiento humano-espiritual quedaron a un lado desde que se nos convirtió en una sociedad provisional de vencedores y vencidos.
Desde entonces prevalece un poder que se basa en el despojo y la humillación. Y no ha habido proceso capaz de cambiar el rumbo de esta historia definida por la iniquidad.
A las mayorías simplemente se les utiliza en cuanta empresa planifican y adelantan los dueños de su destino.
Las independencias, repúblicas o supuestas democracias, las más de las veces encubridoras de dictaduras, han apuntado hacia el mismo objetivo: el beneficio de los propietarios.
Y esto se ve claramente en la historia de este despojado que, a pesar de luchar con su propia vida por lo que consideró justo, simplemente engrosó la lista de los derrotados en este orden que tiene ya más de cinco siglos andando a "paso de vencedores".
Al dominio lo que le interesa es el control de la sociedad en su conjunto a partir de sus reglas convertidas en leyes que deben cumplir los condenados a esa acción. Los otros permanecen en el disfrute.
FB, guiado por su conciencia, decidió dar una pelea por lo que consideró patrimonio familiar, ganado con su trabajo.
Y para el régimen era inadmisible que alguien se atreviera a retar al mando-poder que responde hoy a los lineamientos del socialismo creado por Marx y actualizado a las condiciones del presente siglo.
Por ello el alto mando bolivariano decidió dar un escarmiento que sirviera para avisarle a todos los osados y levantiscos que no habría contemplación. Y si era del caso asesinarlos, así ocurriría.
Franklin leyó perfectamente la ferocidad del monstruo socialista. Y sabía que estaba solo. De allí el silencio cómplice de esas oposiciones a la hora de su muerte y días posteriores, interesados en que nada alterara el escenario electoral.
En este punto hubo una perfecta concordancia entre el régimen y sus oposiciones. Y en este sentido, cuando a FB se le secuestra en el Hospital Militar no hay protesta institucional a su favor. Apenas iniciativas individuales y de pequeños grupos.
Esto quiere decir que el régimen obtuvo abierta licencia para liquidarlo.
Porque FB llamaba a luchar de manera radical por el respeto a la propiedad adquirida sin la mediación de acciones fraudulentas y deshonestas.
Para el régimen-oposiciones sus propuestas estaban fuera de lugar y correspondían a una persona desquiciada a quien no había que prestar atención.
Un "defensor de los DDHH" nos dijo en una oportunidad que con este señor no se podía llegar a acuerdos porque era muy intransigente y por ello muy difícil hacerlo desistir de unos objetivos no alcanzables en las presentes condiciones.
La pregunta era inevitable: ¿Entonces va irremisiblemente hacia la muerte? Creo que él no quiere que se le ayude a salvarse.
Y este funcionario tenía razón: FB no estaba dispuesto a negociar un acuerdo con el régimen sobre la base de aceptar que buena parte de sus reclamos no estaban justificados.
A conciencia, escoge el camino del sacrificio acusador, hiriente, libertario. Preferible aceptar la condena a muerte que llegar a un arreglo humillante con el régimen y sus oposiciones que echaría por el suelo la autenticidad de su ejemplo.
Y ese orden recayó directamente en la humanidad de FB en medio de nuestra pasividad-silencio que nos convirtió en otros culpables por la vía de la complicidad, el acuerdo tácito del cobarde y miedoso que decide no meterse en nada. El propio delincuente que convalida cuanto actúa la dominación en un expaís.
Por ello hace un año matamos a FB. Y nos sigue mirando atónito desde su camino. ¡Qué historia amigos!
Franklin Brito levanta el primer expediente contra el socialismo del siglo XXI autoproclamado como fórmula para la salvación-superación de las grandes miserias que carcomen esta sociedad.
Y supuso que su alerta sería acatada y respaldada por el grueso de una población amante de una democracia comprometida con el bien social.
Pero nada de esto ocurrió. Prevaleció la decisión gubernamental de liquidar a quien se atrevió a enfrentar abierta y públicamente al régimen.
Al ser secuestrado en el Hospital Militar FB estaba condenado a muerte. Se sabía que no detendría su profunda denuncia contra un sometimiento que ahora se tildaba de socialismo liberador.
Una pelea que no podía dar en forma individual. Pero todos nos limitamos a observar su lucha denodada y valiente.
Por ello a la hora de sacar las cuentas sobre la acción que emprendió es inevitable admitir que hace un año lo matamos y todavía no tenemos conciencia de nuestra condición de culpables, miedosos, cómplices, cobardes y delincuentes.
Con nuestra actitud de simples observadores, pasamos a avalar la decisión del régimen-oposiciones de liquidar a FB.
Preferimos asumir la actitud del conforme y agradecido por las propias miserias que se le imponen, en medio de una sociedad tomada por los valores e ideales de los invasores.
Nuestras raíces milenarias de la solidaridad y el acercamiento humano-espiritual quedaron a un lado desde que se nos convirtió en una sociedad provisional de vencedores y vencidos.
Desde entonces prevalece un poder que se basa en el despojo y la humillación. Y no ha habido proceso capaz de cambiar el rumbo de esta historia definida por la iniquidad.
A las mayorías simplemente se les utiliza en cuanta empresa planifican y adelantan los dueños de su destino.
Las independencias, repúblicas o supuestas democracias, las más de las veces encubridoras de dictaduras, han apuntado hacia el mismo objetivo: el beneficio de los propietarios.
Y esto se ve claramente en la historia de este despojado que, a pesar de luchar con su propia vida por lo que consideró justo, simplemente engrosó la lista de los derrotados en este orden que tiene ya más de cinco siglos andando a "paso de vencedores".
Al dominio lo que le interesa es el control de la sociedad en su conjunto a partir de sus reglas convertidas en leyes que deben cumplir los condenados a esa acción. Los otros permanecen en el disfrute.
FB, guiado por su conciencia, decidió dar una pelea por lo que consideró patrimonio familiar, ganado con su trabajo.
Y para el régimen era inadmisible que alguien se atreviera a retar al mando-poder que responde hoy a los lineamientos del socialismo creado por Marx y actualizado a las condiciones del presente siglo.
Por ello el alto mando bolivariano decidió dar un escarmiento que sirviera para avisarle a todos los osados y levantiscos que no habría contemplación. Y si era del caso asesinarlos, así ocurriría.
Franklin leyó perfectamente la ferocidad del monstruo socialista. Y sabía que estaba solo. De allí el silencio cómplice de esas oposiciones a la hora de su muerte y días posteriores, interesados en que nada alterara el escenario electoral.
En este punto hubo una perfecta concordancia entre el régimen y sus oposiciones. Y en este sentido, cuando a FB se le secuestra en el Hospital Militar no hay protesta institucional a su favor. Apenas iniciativas individuales y de pequeños grupos.
Esto quiere decir que el régimen obtuvo abierta licencia para liquidarlo.
Porque FB llamaba a luchar de manera radical por el respeto a la propiedad adquirida sin la mediación de acciones fraudulentas y deshonestas.
Para el régimen-oposiciones sus propuestas estaban fuera de lugar y correspondían a una persona desquiciada a quien no había que prestar atención.
Un "defensor de los DDHH" nos dijo en una oportunidad que con este señor no se podía llegar a acuerdos porque era muy intransigente y por ello muy difícil hacerlo desistir de unos objetivos no alcanzables en las presentes condiciones.
La pregunta era inevitable: ¿Entonces va irremisiblemente hacia la muerte? Creo que él no quiere que se le ayude a salvarse.
Y este funcionario tenía razón: FB no estaba dispuesto a negociar un acuerdo con el régimen sobre la base de aceptar que buena parte de sus reclamos no estaban justificados.
A conciencia, escoge el camino del sacrificio acusador, hiriente, libertario. Preferible aceptar la condena a muerte que llegar a un arreglo humillante con el régimen y sus oposiciones que echaría por el suelo la autenticidad de su ejemplo.
Y ese orden recayó directamente en la humanidad de FB en medio de nuestra pasividad-silencio que nos convirtió en otros culpables por la vía de la complicidad, el acuerdo tácito del cobarde y miedoso que decide no meterse en nada. El propio delincuente que convalida cuanto actúa la dominación en un expaís.
Por ello hace un año matamos a FB. Y nos sigue mirando atónito desde su camino. ¡Qué historia amigos!
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